“MULTIVAC RELOADED”

R E D   D E   I N V E S T I G A D O R E S   D E   B I O P O L I T I C A . C L

 

Giovanni MAlgarra Garzón

 

RESUMEN

 

En este trabajo abordaré el asunto de la libertad y la seguridad en un contexto ideal en el marco de las propuestas teóricas de Burrhus F. Skinner y John Searle. La reconstrucción que haré se guiará por las implicaciones que tendrían ambas propuestas sobre un estado de cosas ficticio que se encuentra en el cuento de Isaac Asimov, Multivac. La razón por la que la introducción al tema de la libertad y la seguridad se propone mediante un relato de ciencia ficción es porque tal narración presenta tales tópicos de una manera en la cual sus consecuencias sociales son rastreadas hasta el paroxismo. Esta extravagancia me permite desplegar las dos propuestas de tal manera que, al mismo tiempo que las expongo, surjan interrogantes alrededor de la plausibilidad y coherencia en un mundo posible.

Este texto forma parte del género cuento filosófico.

 

Palabras clave: John Searle, Burrhus Skinner, Asimov, multivac, libertad, seguridad, conductismo

 

ABSTRACT

 

This paper will address the issue of freedom and security in an ideal context within the theoretical proposals of Burrhus F.Skinner and John Searle. The reconstruction will be guided by the implications of both proposals for a fictional state of affairs is in the story of Isaac Asimov, Multivac. The reason why theintroduction to the topic of freedom and security is proposed through a science fiction story is because such narrative presents these topics in a way in which their social consequences are traced to the paroxysm. This extravagance I can deploy the two proposals so that at the same time expose them, questions arise about the plausibility and consistency in a possible world. This text is part of the philosophical tale genre.

 

Keywords: John Searle, Burrhus Skinner, Asimov, Multivac, freedom, security, behaviorism

 

1.0 Introducción

 

En este trabajo abordaré los aportes al tema de la libertad presentados por Burrhus F. Skinner y John Searle. La reconstrucción que haré se guiará por las implicaciones que tendrían ambas propuestas sobre un estado de cosas ficticio que se encuentra en el cuento de Isaac Asimov, Multivac. La razón por la que la introducción al tema de la libertad dada por estos autores se da mediante un relato de ciencia ficción, es porque tal narración presenta el problema de la libertad de manera deliberadamente extravagante. Esta extravagancia me permite desplegar las dos propuestas de tal manera que, al mismo tiempo que las expongo, vayan surgiendo interrogantes que tal vez no se presentarían en ejemplos tradicionales. Será un ejercicio donde la ciencia ficción me permitirá dar cuenta de una manera fresca y renovada de ambas posturas.

 

    1. Multivac Reloaded

       

      Multivac es el computador gigante más importante del mundo del futuro en el cuento futurista Multivac de Asimov. La economía, la ciencia y el control de delitos son dirigidos por Multivac. La última de las tres funciones de Multivac será la que presentaré para desplegar el problema de la libertad.

      La forma en la que Multivac ayuda en el control de toda clase de delitos es por medio de la entrega de un reporte diario en donde se dan a conocer a distintos operarios en el mundo la posibilidad de que un determinado individuo cometa un delito, el lugar donde ocurrirá, de qué manera ocurrirá y también los nombres de los cómplices, si los hay. Multivac puede hacer todo lo anterior porque cuenta con una base de datos inmensa y siempre actualizada. Todos los individuos de la tierra están en la base de datos de Multivac. Todas las personas tienen que contarle a Multivac sus aflicciones, sus creencias, sus deseos, sus temores, en suma, todo aquello que de alguna manera juega un rol en sus acciones. Multivac analiza la información, que resulta vasta, para dar su reporte diario. A todos los departamentos de la Tierra les llega un informe pormenorizado de los probables delitos que ocurrirían en su jurisdicción. Este informe tiene la función de dar una alarma muy anticipada de las contravenciones, de tal manera, que si se analiza correctamente el posible delito, se pueden tomar medidas oportunas para que no ocurra.

      Este escenario futurista es propicio para un análisis de la actuación humana. Lo es porque la tarea de Multivac de predecir delitos solo es posible si los datos que recibe de las personas son significativos para indicar cómo actuaran en el futuro. Por tanto, debe existir una relación muy fuerte, de algún tipo, entre deseos, creencias, ambiente, edad que tiene, etc. y el actuar humano. Más aún, Multivac tendría que conocer las reglas por las cuales ciertos datos indican cierta acción. Si no fuera así, Multivac nunca predeciría algo, pues de nada le serviría la ingente cantidad de datos que almacena, no existiría alguna conexión entre lo que indican esos datos y las posteriores voliciones de los agentes. Ahora bien, ¿es cierto que a lo que se refieren esos datos juega un papel determinante en la forma como actúan los individuos, de tal manera que si los conociéramos sabríamos cómo va actuar un agente en un momento dado? Si es así, ¿Cuáles son las reglas que conectan esas informaciones con las acciones? Más aún, ¿Cuáles son las implicaciones éticas de las dos alternativas?

       

    2. Multivac, el sueño de Skinner

       

      En la mañana sales a tu trabajo. Caminas lento porque la brisa crispa tus cabellos y envuelve tu rostro, eso te fascina. Repentinamente un sonido restallante como el de un insecto gigante envuelve tus sentidos. Miras alrededor y encuentras en el cielo un aparato mecánico del cual descienden unos individuos para llevarte a un lugar de cuarentena. Sólo, en la penumbra de una habitación lóbrega que no conoces, respiras profundo y piensas en las razones por las cuales te llevaron a ese lugar. Recuerdas que esos tipos que te atraparon pertenecen a un departamento de la policía. No sabes quienes son, pero los has visto en la TV; tienen como función corregir los indeseables eventos posibles que ha predicho Multivac. Claro que reconoces que Multivac no es una pitonisa. Si lo fuera, no existiría departamento de correcciones, simplemente porque todo lo que predeciría se cumpliría irremediablemente. Es obvio que vives en un mundo altamente sofisticado y ha desaparecido de la mente de los intelectuales la idea religiosa sobre el destino inevitable, que solo conocen los iniciados. Te das cuenta que el paso que se ha dado es de la predestinación a la predisposición. Recuerdas que Multivac fue construido sobre el supuesto de que la conducta humana puede ser predicha. Si el supuesto se soporta en alguna investigación de la conducta, debe ser que existe una ciencia que la estudie; la recuerdas: es el conductismo. En términos del conductismo no se trata al hombre como un agente autónomo; pues, la conducta sería originada por el agente. Si lo tratáramos de ésa manera, tendríamos que explicar todas las acciones humanas como fruto de ese ser que en sí mismo no tendría explicación.1 Lo que le interesa al conductismo son las condiciones bajo las cuales vive el individuo. Estas condiciones refuerzan en el individuo un tipo de conducta. Por tanto, no son interesantes para el conductismo personalidades, estados mentales, sentimientos, peculiaridades del carácter, planes, propósitos, intenciones, o “[...] cualquier otro pre-requisito de un problemático hombre autónomo.” 2 Una de las razones expuestas por Skinner, famoso investigador de la conducta, es que las explicaciones que se dan tradicionalmente para entender la forma por la que una persona actúa de una manera y no de otra, se refieren a sentimientos o descripciones de la mente del hombre. Estos sentimientos como el júbilo o frustración y descripciones como personalidad desajustada gran inteligencia, no permiten dar cuenta de las acciones. Más aún, ninguna persona, afirma Skinner, siente la personalidad desajustada o ser inteligente; no existe una sensación de eso. Además, decir que alguien hace lo que hace porque es un romántico o un histérico, deja sin explicación esa explicación. “La explicación concluye en ese hombre interior”.3 El conductismo de Skinner tiene como presupuesto que cualquier explicación de la conducta humana debe ser tomada del mundo exterior y no del mundo mental de los seres humanos. Un ejemplo de Skinner que indica el papel relevante del mundo exterior para la explicación de diversos fenómenos en donde se creía que no jugaba algún papel relevante es el siguiente:

       

      Hasta el siglo XIX se pensaba en el mundo exterior como en un escenario pasivo en el que nacían multitud de diferentes clases de organismos, en él crecían y luego morían. Nadie pareció entender que ese ambiente externo era el responsable de esa variedad de organismos (y tal hecho, significativamente, era atribuido a la actividad de una mente creadora). El problema estriba en que ese ambiente actúa de forma muy poco obvia: porque no empuja o absorbe, sino que selecciona.4

       

      Ahora bien, los organismos interactúan con el ambiente; describimos la interacción como que el ambiente estimula al organismo y éste responde. En este sentido, Skinner opina que el ambiente juega un papel sustancial en la conducta humana, no como algo que empuja o absorbe sino que selecciona. Por tanto, el ambiente tiene una función selectiva que modela y mantiene la conducta; es viable pensar que ejerce un control sobre la conducta.

      Una de las premisas del conductismo es que el ambiente es un fenómeno accesible a la ciencia y la mente no. Por tanto, si la premisa es cierta y teniendo en cuenta que entre el ambiente y la conducta existen relaciones de control, entonces podremos rastrear un espectro de conductas predecibles en los agentes.5 El ambiente constriñe al individuo para que actúe de alguna manera; si se conocen qué factores del ambiente y del individuo son sustánciales para ciertas acciones, encontraremos modelos para predecir comportamientos.

       

      Ver Skinner, Más allá de la libertad y la dignidad, p. 13. Ver Skinner, Más allá de la libertad y la dignidad, p. 12. Ver Skinner, Más allá de la libertad y la dignidad, p. 15. 

    3. Modelando la conducta

       

      En términos de Skinner existen dos tipos de conducta, la no elaborada y la elaborada. En las conductas no elaboradas se encuentran, entre otras, el estornudar, el vomitar o el quitar la mano bruscamente al percibir un objeto caliente. Estas conductas tienen el papel de librar al individuo de aquello que le es dañino; genéticamente se está compelido a tener esas conductas, pues han tenido un papel sustancial en la supervivencia.

      Si evaluamos esas conductas no elaboradas, es dable empezar a generar nuestro espectro de repertorios de conducta. Si le acercamos a alguien una vasija caliente, es muy probable que aleje su cuerpo del peligroso calor. En este sentido, pensando en nuestra narración fantástica, Multivac ya contaría con elementos para predecir acciones humanas. Sabría que si una persona se acerca a una jaula donde habita un tigre feroz y él sabe la conducta del felino, que es asustar a los que lo miran, entonces predecirá, por ejemplo, que el personaje reaccionará a la amenaza con un salto hacia atrás, un grito, un entumecimiento o una falsa indiferencia. Multivac solo necesitaría de un poco más de información sobre las típicas formas de reacción de un agente determinado en ambientes similares para dar con certeza la respuesta del agente. Prácticamente, sería un ejercicio inductivo.

      Sigues en el cuarto umbroso y piensas que no es por una conducta no elaborada que podías haber hecho algo prohibido, pues parece que alguien no es peligroso vía estas conductas. Pues una conducta de este tipo no generará que mates a alguien. Un manotazo por evitar el fuego, lo más dañino que provocaría sería que se empuje una loza y se caiga, etc. Sin embargo, si analizas con más calma este tipo de conductas, concluirás que muchas acciones peligrosas parece que no están provocadas por intenciones anteriores que las generen. Parece que existe una predisposición natural a actuar de una manera específica, sin mediación de una reflexión cuando estamos en ciertos ambientes. Por tanto, digamos que caerían en el género de conductas no elaboradas. Tu rostro se torna sombrío porque ahora piensas en la vasta cantidad de acciones de este tipo que pueden desencadenar peligro en los demás. Por ejemplo, si encuentras a tu esposa con otro tipo besándose en tu cama y eres especialmente proclive a las acciones violentas y además en el cajón cerca a la cama hay un arma, es viable que se desencadene una de esas conductas no elaboradas que muy probablemente afectará a los amantes. Es factible que en tu camino al trabajo o en tu trabajo, Multivac haya previsto que te encontrarías en una situación desagradable que reforzaría una de estas conductas no elaboradas, resultando de ello un daño a alguien. Entonces, debes agradecer a Multivac que previno que hicieras algo ilegal. Pero, en dado caso, cómo es posible que desde el momento de ver a mi esposa y su amante y su consecuente deceso, se tome todo esto como una conducta no elaborada. Hay tantos pasos mediando, como caminar al cajón, buscar el arma, sacarla, apuntarles, disparar, que en conjunto no tienen la misma naturaleza de un estornudo o un manotazo, aunque erróneamente en algunos casos el individuo no se de cuenta de todo lo que ha hecho y parezca que todo fue una única acción. Pero al imaginarte en tal situación, piensas que podrías efectivamente sacar el arma y apuntarles y no matarlos. ¿Cómo Multivac sabría que tú no actuarías como se presupone que actuarías en un ambiente dado? Sin embargo, recuerdas que no estás acusado de algún cargo. Simplemente estás en una de esas residencias de cuarentena donde es imposible dañar a alguien. Es posible que efectivamente la probabilidad de que actuaras así sea muy alta. Por eso Multivac dio la orden de una detención preventiva, nada más. Pero, aún Multivac no está justificado, dicen que Multivac previene de cualquier crimen., así sea elaborado. Si es así, ¿cómo se puede predecir conductas elaboradas?

      Hablé tangencialmente de un ambiente que refuerza una conducta. Según Skinner, un reforzador es aquella consecuencia de una conducta que propicia que se dé de nuevo esa conducta. Si cada ves que te pones a la sombra en un día soleado sientes que te refrescas, repetirás esta conducta cada ves que te moleste el sol; la disminución de la temperatura refuerza la conducta de refugiarse. Existen también aversivos, que son reforzadores negativos de la conducta. Si alguien golpea a otro para que no haga determinada cosa y esa persona deja de hacerla, lo hace para evitar los molestos golpes, mediante ellos se refuerza negativamente que la persona incurra en la acción por la que se ganaba la reprimenda; el tipo que golpea al otro reforzará su conducta agresiva porque se da cuenta que tiene los resultados esperados. 6

      El individuo, cuando se encuentra en una situación anómala, donde no existe predisposición natural a un tipo de comportamiento, tiene que generar una conducta novedosa. El nacimiento de nuevas conductas surge por algo que Skinner llama condicionamiento operante. El condicionamiento operante surge cuando el agente tiene que dar respuesta al estimulo del ambiente y aún la conducta que surge no ha sido reforzada ni positiva ni adversativamente. Supongamos el caso del tipo que está siendo golpeado por otro. Su vida la ha pasado sufriendo azotes y humillaciones. El ambiente lo está estimulando para que responda, o quedándose en el estado de cosas que es incomodo o experimentando una conducta novedosa para intentar cambiar sus condiciones. Decide un día escapar. El escapar es una conducta anómala que nunca ha experimentado éste personaje; el ejercicio es actuar sobre el ambiente. Cuando lo hace descubre que en la manigua hay paz y bienestar. Entonces decimos que el condicionamiento tuvo un proceso dado en la experimentación y la conducta fue reforzada positivamente por el ambiente. Las conductas emergentes van condicionándose a medida que operan en el ambiente. Estas conductas estimuladas, seleccionadas y mantenidas por el ambiente, son conductas elaboradas.

      Predecir tales conductas es un ejercicio de mayor dificultad que el de predecir conductas no elaboradas. No es simplemente poner un agente en un ambiente dado donde los anteriores agentes que han permanecido allí han tenido cierta conducta, esperando de él la misma conducta. Lo primero que hay que hacer es examinar de qué forma el ambiente afecta al individuo para que reaccione de determinada manera. Luego, es imaginable un programa de refuerzo que estimula la laboriosidad, el respeto, la no violencia, etc.; generando condiciones de vida deseables para todos. A este nivel, es posible predecir el comportamiento de los agentes si se tiene suficiente información sobre los refuerzos positivos y negativos que entran en juego para el condicionamiento operante. Además, no resultaría de gran dificultad conocer las posibles opciones que se le abren a un agente en cada circunstancia. El ambiente restringe las contingencias que abren el escenario de elecciones. Además, el ambiente selecciona conductas; las conductas exitosas permanecen en el tiempo. La investigación sobre conductas permanentes es posible en tanto exista un completo mapeo, tanto de refuerzos como de posibles conductas operantes. Algo razonable en las tareas de Multivac.

      Si Multivac puede determinar el curso de las conductas de los agentes, es precisamente porque las acciones están determinadas. Más aún, la investigación de Skinner anuncia que es dable modificar el ambiente para presentar contingencias específicas y manipular a gusto las conductas de los agentes. Entonces lo que está en juego es la libertad, y lo está precisamente porque crees que condicionar a un agente es quitarle la libertad. La conclusión a la que llegaste te preocupa. El conductismo no solo presenta una nueva descripción científica de lo humano, sino que se atacan fuertemente los valores más importantes de nuestra cultura. La libertad y la dignidad dejan de tener para el conductismo el sentido tradicional. Para Skinner, “[…] la lucha por la libertad se dirige principalmente contra agentes de control intencionados –contra aquellos que amenazan a otros aversivamente, induciéndoles a comportarse de una forma determinada-.”7 Es de tener en cuenta que Skinner solo declara la lucha contra los que amenazan aversivamente, y esto es importante porque para Skinner no hay lucha si quien amenaza lo hace de manera positiva. En palabras de Skinner, “El sentimiento de libertad se convierte en guía inseguro para la acción tan pronto como los posibles controladores recurren a medidas no-aversivas, como es casi seguro que hagan para evitar los problemas surgidos cuando el controlado escapa o ataca.”8 En suma, la lucha por la libertad es un fenómeno que se puede describir como la respuesta a un ambiente hostil, y lo es por causa de otro u otros agentes. Si alguien manipula el ambiente, así sea por un beneficio personal donde las posibilidades de actuar se restringen enormemente, y lo hace de manera no aversiva, no será atacado por los afectados.

      Estás convencido que en la practica, la ciencia de la conducta restringe tus repertorios de acción y violenta tu libertad tanto, que ya no puedes imaginarte un repertorio más amplio de acciones. Sientes que de alguna manera encarcelan tu mente; aunque para los conductistas ni siquiera exista. Skinner define la ciencia de la conducta en términos de ambientes, dándose cuenta que no precisa de la noción de mente para explicar a los agentes. Por tanto, afirma que no debe existir la mente humana; resulta, como Dios, una hipótesis innecesaria.

       Ver Skinner, Más allá de la libertad y la dignidad, p.28.

      Ver Skinner, Más allá de la libertad y la dignidad, p.31.

       

      Luego de un rato te percatas que todo el tiempo has estado meditando en silencio. Estás mirando el cielorraso. Tu cuerpo descansa en una cama un poco incómoda. Piensas que nada de lo que has hecho en ese cuarto permitiría a un investigador de la conducta, incluso tan sofisticado como Multivac, saber de tus cavilaciones. Recuerdas que muchas de las acciones de tu vida han sido fruto de una previa reflexión profunda. Incluso, te das cuenta que ese mundo privado es lo que has creído que te define como persona. ¡Y los conductistas se atreven a afirmar que no existe mente! Quieres pensar en una de esas propuestas filosóficas donde la mente jugaba un papel importante en la explicación del individuo. No es una empresa académica; es una tarea para recobrar la dignidad.

       

    4. El replanteamiento de Searle

 

Otra respuesta alternativa al problema del actuar humano se encuentra en la propuesta filosófica de John Searle. En la explicación de Searle sobre la relación entre intención y acción en el marco de una teoría general de la intencionalidad, se encuentran las bases para fundamentar un aparato interpretativo que es útil para plantear algunos cuestionamientos que surgen a propósito de Multivac.

Searle encuentra interesante la relación entre la intención y la acción, cuando desarrolla su teoría de la intencionalidad. Esto se debe a que entre la intención y la acción existe una relación más clara e íntima que entre los deseos y las creencias con sus correspondientes estados de satisfacción y no existe una explicación satisfactoria de ese hecho. Algo que permite sospechar que tal relación es singular es que tenemos un nombre para lo que satisface a las intenciones, ‘acción’, y no para las creencias y los deseos. Además, hablamos de lo que satisface las creencias y deseos sin importar que satisfagan alguna creencia o deseo. Veamos por ejemplo, hablamos de que Paula está en el colegio estudiando juiciosita y que Paula tiene un físico de maravilla. Sin embargo, no es necesario hablar de la creencia satisfecha de su padre de que Paula está en el colegio y el deseo satisfecho de Paula de tener un buen físico. Pero cuando tengo una intención, digamos, producir un sonido de auxilio, sólo será satisfecha si efectivamente produzco tal sonido. Hablar de ese sonido solo tiene sentido si hablamos de la intención que lo produjo. Si una bella muchacha guiña su ojo cuando nos está viendo, no nos centramos en el guiño sino en la intención que le da significado a ese guiño. Nos preguntamos, ¿fue un acto intencional o un tic nervioso? En este mismo sentido, hablamos tranquilamente de los estados que podrían satisfacer una creencia o un deseo, sin sus correspondientes deseos o creencias. Pero una acción no es posible sin intenciones.

Es posible que viendo lo anterior tengamos algunas dudas sobre eso de que no hay acciones sin intenciones. Un ejemplo esclarecedor es un caso real que ocurrió en Colombia. Uno de los grupos élite de la policía se enfrentó con uno de los comandos del ejército nacional. La intención de ambos grupos era no enfrentarse con algún grupo estatal sino eliminar una célula guerrillera; si hubieran sabido a quién le disparaban no lo hubieran seguido haciendo. Es posible interpretar ese hecho, viendo sus acciones como no intencionales. Pero Searle aclara que apuntar con el arma y disparar continuamente son acciones intencionales.

Entonces de todo esto se infiere que existe una asimetría entre los estados de cosas a los que no les corresponde ninguna creencia o deseo y las acciones a las que siempre les debe corresponder una intención.

Hay una característica que existe en la satisfacción de la intención que es llamada tradicionalmente del modo correcto.

Si la creencia es que mi esposa está conmigo durmiendo en mi cama, será satisfecha cuando me gire y efectivamente la vea durmiendo a mi lado. Si mi deseo es que ella me levante en la mañana con un suculento desayuno, será satisfecho cuando al abrir los ojos la vea con ese anhelado manjar. Ahora bien, vamos a los aterradores ejemplos de Chisholm y Davidson para entender el punto del “modo correcto”. Brevemente los ejemplos de Chisholm y Davidson son los siguientes: Un tipo está manejando su coche y atropella a su tío sin querer, porque está pensando en cómo matar a su tío. Un tipo está en una montaña y sostiene un exceso de peso mediante una cuerda y parte del peso es otro hombre. Su mente divaga un rato y termina creando el deseo y la creencia de que lo mejor para su propia supervivencia es soltar el peso. Ésta creencia y deseo lo ponen tan nervioso que suelta la cuerda. Estos ejemplos son presentados simultáneamente porque tienen la misma forma. Ninguno elegiría, tal vez, llevar a cabo su cometido. Ninguno de los dos desea, en último momento, eliminar a alguien –cuando estén frente a frente en el instante de matar al tío o soltar al otro hombre- . ¿Acaso la intención fue satisfecha aunque no dependiera de acciones premeditadas? En ambos casos parece que se satisface una intención, pero de un modo inesperado y accidental. La intuición de fondo es que la intención no debe ser satisfecha sino por un proceso de pasos hechos concientemente por el agente. En ambos casos lo que ocurrió fue un evento inintencional. Por tanto, debe existir un modo correcto de darse la satisfacción de la intención para que hablemos de un hecho intencional.

Si tenemos en cuenta mi cándido ejemplo, el deseo y la creencia fueron satisfechos sin importar qué mediara para que ocurrieran. Incluso, mi deseo fue satisfecho sin estar conciente, estaba dormido y luego apareció mi esposa y su desayuno.

La explicación de Searle a la relación asimétrica entre intenciones y acciones la da tomando los normales significados de los términos ‘acción’ e ‘intención’ para redefinirlos, entablar relaciones complejas entre las nuevas distinciones y ponerlas a prueba con contraejemplos relevantes.

Searle propone que la relación entre acciones e intenciones es debida a que las acciones tienen un componente intencional que las hace acción. En este sentido, una acción es un paquete que contiene una intención en la acción y un movimiento.9 La intención en la acción tiene las condiciones que la satisfacen y el movimiento es la satisfacción de esas condiciones. Es de aclarar que una acción no es posible si no se satisfacen completamente las condiciones de la intención en la acción. Si algo así ocurre, como en el caso de un estornudo o un movimiento nervioso, se dice que no es una acción, porque no existe una intención en la acción. Para ilustrar esto simplemente pensemos en cuando queremos guiñar un ojo a una bella chica. Para que esto sea una acción necesitamos tener unas condiciones que se satisfagan, que reflejen nuestra intencionalidad. Estas condiciones están dadas por la intención en la acción y el movimiento es la satisfacción de todas sus condiciones. Si no existiera tal intención en la misma acción no podríamos estar hablando plenamente de una acción; si se da el guiño, bajo esa anomalía, no diríamos que es intencional sino que fue un movimiento nervioso no intencional. Más adelante explicaré la intención previa que tenía como condiciones de satisfacción esa acción específica, guiñar el ojo.

Searle también le llama al ‘movimiento’, “estado del agente”. Creo que se refiere a un cambio de estados en el agente; la función de esta aclaración es salvar los casos donde las condiciones de satisfacción de la intención en la acción son una omisión, no un movimiento. Sin embargo, podemos darnos cuenta que aunque el agente no se mueva se encuentra en un nuevo estado.

Definir la acción como algo que tiene de hecho una intención explicaría lo indisociable que resultan ambas para el análisis. Es de notar, para el que se proponga analizar tal relación, que cuando hablamos de acciones tengamos que hablar de intenciones.

La explicación de Searle da respuesta a la relación indisociable entre intención y acción mediante un replanteamiento de la noción de acción. Falta indicar el caso en que la satisfacción de una intención no es un movimiento, sino una acción.

Supongamos que estamos en una fuerte discusión con nuestra novia. Tras un cruce de palabras ella reacciona violentamente y nos da una cachetada. Todo queda en silencio por unos segundos y ella replica diciendo que no tuvo la intención de hacerlo ¿Su mano se dirigió violentamente a nuestro rostro sin más ni más? Como hemos visto en el apartado anterior, existe en todas las acciones una intención en la acción. Sabemos que, en el ejemplo, sí había un elemento intencional que tenía unas condiciones para que fueran satisfechas y efectivamente fueron satisfechas por un movimiento. Pero si esto es así, ¿qué tipo de intencionalidad hay cuando decimos que actuamos intencionalmente? La respuesta que da Searle a éste cuestionamiento es que existe otra intencionalidad, que llamará ‘intención previa’. La intención previa refleja la siguiente forma lingüística: “yo haré A” o “Voy a hacer A”. La diferencia con la intención en la acción es que la forma lingüística de ésta es: “estoy haciendo A”. Entonces, cuando decimos que estamos haciendo algo intencionalmente es porque la acción es fruto de una intención previa. Cuando nos referimos a la intención en la acción, por contraste, no podemos hablar de mi intención en la acción de guiñar un ojo, porque “[…]la intención en la acción es precisamente el contenido intencional de la acción[…]”10 De lo anterior se extrae que la intención previa es conciente y la intención en la acción, no. Veamos otro ejemplo: mi intención previa es llegar al otro lado de un camino de obstáculos; esta intención para ser satisfecha debe contar con varias acciones; cada una de esas acciones está constituida por intenciones en la acción. Cada acción como saltar un pequeño río o evitar una piedra, no fue previamente formulada en un pensamiento, pero fueron intencionales. Tenemos que “Todas las acciones intencionales tienen intenciones en la acción pero no todas las acciones intencionales tiene intenciones previas”.11

10 Ver Searle, Intencionalidad, p. 96.

11 Ver Searle, Intencionalidad, p. 97.

 

Ahora bien, aunque la relación entre la intención en la acción y el movimiento es muy fuerte, la relación entre intención previa y acción resulta también muy estrecha. Entre mi intención previa, que es saltar una pequeña pared, y, digamos, la primera acción que es saltarla efectivamente, existe una relación que depende de la satisfacción de la intención previa pero debe indicar una relación de causa y efecto. ¿Por qué simplemente no decir que se satisfizo la intención previa? Porque tenemos inconvenientes como los planteados por Chisholm y Davidson, en donde se tiene una intención previa satisfecha y no podemos hablar de que fue intencionalmente satisfecha. El papel de la intención previa es el de ser la causa de la acción y el de la intención en la acción de ser causa del movimiento.

No olvidemos que existen acciones sin intención previa, siendo siempre intencionales. También, no olvidemos que la intención en la acción no causa la acción pero sí al movimiento.

Cuando hablamos de una acción inintencional estamos hablando de una acción intencional, que tiene aspectos que no satisfacen completamente a la intención en la acción; hablamos de una falta de éxito en la completa ejecución del movimiento o la aparición de un tic, etc. Como todas las acciones son intencionales, lo que no es una acción es aquello a lo que le falta la intención en la acción. Por ejemplo, un estornudo o un tic nervioso, etc. En este sentido es incorrecto afirmar que las acciones intencionales necesariamente requieren de una intención conciente. Porque las acciones no requieren de intenciones previas y si siempre existe la intención en la acción en cada acción, esto no significa que cause la acción, lo que causa es el movimiento.

En lo que hemos afirmado la acción previa y la intención en la acción, son causalmente autorreferentes porque sus condiciones de satisfacción, que indican el contenido intencional, son satisfechas sólo si el hecho (nuevo estado) que es la satisfacción de ambas, es causado por ese contenido.

Cuando hablamos de acciones inintencionales hemos encontrado que existen anomalías que no permiten llevar a feliz término una acción. ¿Cómo funciona el mecanismo que nos permite saber qué tan exitosa es una acción? Según Searle, existe una forma de relacionarnos con nuestros movimientos, saber de ellos, que él denomina “dirección de ajuste”. La dirección de ajuste cuando hablamos de intencionalidad viene del mundo y va a nuestra mente. Es así porque del mundo proviene la información que soluciona la pregunta: ¿fue satisfecha mi intención? Si vemos que mi ojo no se guiña o no muevo mis pies para llegar a la meta, entonces se dice que hice todo lo posible pero no se logró o mi intento fue infructuoso. Lo que proviene del mundo a nuestra mente es el evento.

Searle propone que hay algo llamado la “experiencia de actuar”, que no es un acto sino un primer paso antes de la acción. Es el saberse intentando hacer algo, aunque no lo haga. Un ejemplo es el caso de las personas que les han amputado un brazo y tienen la experiencia de moverlo. Por tanto, la dirección de causación va de la experiencia al evento. Según Searle, “[…] la experiencia de actuar es una presentación de sus condiciones [de la intención en la acción] de satisfacción.”12 Las condiciones de satisfacción se determinan por la experiencia.

Debe existir un conocimiento de la acción. Pero ese conocimiento no es el que determina el éxito o el fracaso de la intención sino que un conocimiento conciente del actuar viene acompañado de un tipo de consciencia de la satisfacción de una determinada experiencia.13 En suma, la experiencia presenta lo que debe ser el evento, el conocimiento de esa experiencia trae aparejado un conocimiento sobre las condiciones de satisfacción de ésa presentación. Lo que el mundo nos da a nuestros sentidos es un evento.

Sin generar algún inconveniente, afirmará Searle que la experiencia de actuar y la intención en la acción son lo mismo. Aclara que el papel de tener las dos nociones separadas tiene como función indicar que la experiencia de actuar es una experiencia conciente con un contenido intencional, y la intención en la acción es precisamente el componente intencional, independientemente de si está contenido en alguna experiencia consciente de actuar.14

12 Ver Searle, Intencionalidad, p.100.

13 Ver Searle, Intencionalidad, p.102.

14 Ver Searle, Intencionalidad, p.103.

 

Es relevante señalar que existen acciones intencionales sin alguna experiencia consciente de hacerlo. Entonces, la intención en la acción es posible sin experiencia de actuar.

Tenemos cuatro elementos en nuestra explicación de la relación entre intención y acción; a saber, intención previa, intención en la acción, el movimiento corporal y la acción. La intención previa es la causa de toda la acción, tomada la acción como unidad. La intención en la acción y el movimiento son los componentes de la acción. La intención en la acción es la que causa el movimiento. En otros términos, La intención previa representa la acción completa y la intención en la acción presenta el movimiento. La acción es la satisfacción de todas las condiciones que están en la intención previa; el movimiento es la satisfacción de todas las condiciones de la intención en la acción.

Para mejor compresión de lo anterior, el siguiente gráfico:

 

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El esquema anterior presenta las relaciones de los elementos que hemos explicado, teniendo en la mira acciones sencillas como guiñar el ojo o levantar un brazo, pero cuando tenemos intenciones previas más complejas debemos dar una explicación extra. Pensemos el caso del asesino de Gaitán en Colombia. Su intención previa parece que iba mucho más allá que apretar un gatillo. Estamos inclinados a creer que sabía que las consecuencias de sus actos generarían una conmoción en la sociedad. Si la anterior creencia implica el desenlace estamos frente una “intención compleja”. Las intenciones complejas se caracterizan porque sus condiciones de satisfacción no solo abarcan el movimiento, sino algunos eventos subsecuentes. Esos eventos se indican para generar una lista que llamaremos efecto acordeón. Esos eventos listados tienen entre sí una conexión causal. Searle deja para el siguiente capítulo la explicación de este efecto. Sin embargo, aclara que hay elementos que pueden ser listados bajo el criterio de causalidad que no pertenecen al acordeón de la acción intencional. Digamos, listar los impulsos nerviosos del cerebro del asesino o el nacimiento de la colección fotográfica del ‘bogotazo’ como acciones intencionales del asesino de Gaitán. Searle cree que estos eventos listados son ocurrencias inintencionales que sucedieron por efecto de la acción inicial.

Cuando tenemos una intención compleja es imposible fijar completamente los límites de la acción. En ese sentido, cuando mi intención previa es besar una bella señorita, es difícil saber cuales son las ocurrencias añadidas de mi acción que se desencadenan. Ese miembro inicial del acordeón es llamado por Searle la acción básica. Ahora bien, las acciones básicas deben ser el fruto de la capacidad de un agente para realizarlas, además entre la intención previa y la intención en la acción exista una conexión causal inmediata, es decir no exista otra intención entre ellos.15 Searle se da cuenta de que hay personas que tiene la capacidad de hacer unas acciones que pueden ser llamadas básicas y otros no, depende de la pericia y habilidades del agente.

15 En términos de Searle: “A es una acción básica tipo para un agente S si y solo si S es capaz de realizar actos de tipo A y S puede tener la intención de llevar a cabo un acto de tipo A sin tener la intención de llevar a cabo otra acción por medio de la cual él tiene la intención de hacer 

Un plato de comida caliente que te trae un guardia te anima a seguir reflexionando sobre tu caso. Sabes que no tenías una intención previa que te impulsara a acometer una acción perjudicial. Multivac puede almacenar todos tus deseos y creencias, pero sospechas que no existe algo como el registro de las intenciones previas. Soportas esas sospechas en que la propuesta de Searle es sobre estados que se dan en la mente y Multivac no tiene acceso a esos procesos. Multivac tendría que hacer encuestas periódicas para rastrear las intenciones previas que van surgiendo aleatoriamente. Sin duda, ni aún así, tendría el registro total de intenciones previas de un agente.

Además, existe un elemento extra que le complica las cosas a Multivac. La intención en la acción no es previamente conocida por el agente. Sólo se sabe de ella por la experiencia del movimiento, que es su condición de satisfacción. Entraría en el juego de la predicción de Multivac un elemento que el agente no puede expresar a menos que sea en medio de la acción. De tal modo que no existe una encuesta para dar cuenta de las intenciones en la acción. Multivac solo puede saber de la intención en la acción luego de que la acción se haya realizado.

Otro elemento problemático es lo que implica la característica que existe en la satisfacción de la intención que se ha expuesto como del modo correcto. Muchas de las intenciones de los agentes no son satisfechas del modo correcto. En el ejemplo de Chisholm existe una intención previa que es la de matar al tío y un evento que es haber matado al tío. Es evidente que el sobrino satisfizo la intención previa, pero no la intención en la acción, que no tenía como condición de satisfacción la muerte del tío. 16 El asesinato del tío fue inintencional. Si Multivac es totalmente efectivo tendría que haber predicho, si algo así hubiese ocurrido realmente, el asesinato inintencional del tío. Pero si no existe conexión entre la intención previa y la intención en la acción no hay forma de encontrar algún expediente que le permita entrever tal suceso.

16A.” Ver Searle, Intencionalidad, p.112

¿Podría ocurrir que Multivac predijera consecuencias inintencionales? La intención en la acción del sobrino en el instante de matar a su tío era mover las manos para continuar en el carril. El nerviosismo del sobrino por estar pensando en la muerte del tío lo impulsó a causar que su carro lo llevara cerca de la acera. La consecuencia fue la muerte del tío. El causar que el carro se moviera hacia la acera no fue una acción. Sin embargo, la intención en la acción jugó un papel fundamental para el desenlace que no fue intencional. Entonces hay una nueva gama de posibilidades del agente como causante de cambios en el mundo, los efectos colaterales inintencionales de las intenciones previas. Un agente no es responsable de las acciones inintencionales, porque no fueron causadas por una intención en la acción. Aún teniendo todos los deseos y creencias, inclusive intenciones previas, no existe forma de predecir que el sobrino asesinaría al tío. Dadas estas explicaciones se infiere que es imposible que Multivac predijera la muerte del tío.

En suma, existe para Multivac la dificultad de establecer intenciones previas, porque surgen espontáneamente en la mente y su registro implicaría una recopilación de datos exageradamente constante; también, le es imposible a Multivac conocer las intenciones en la acción sin que estén ocurriendo o hayan ocurrido las acciones completas; y, existen eventos indeseables para Multivac que son causados por el agente donde no existe una intención en la acción, aún cuando exista una intención previa que sea satisfecha. Si Multivac supera el primer escollo y logra conocer las intenciones previas, no conocería las intenciones en la acción. Por definición, si conociera las intenciones en la acción, las conocería, en el mejor de los casos, en el momento mismo en que están ocurriendo las acciones; lo cual le resulta impractico a una maquina que debe predecir con la suficiente anticipación para corregir eventos indeseables. En el ejemplo del tío vemos la importancia de la doble satisfacción, de intenciones previas e intenciones en la acción, para que el agente mismo sea el que nos pueda llevar a las acciones que va a acometer. Por tanto, le resulta impractico a Multivac pronosticar, si es el agente quien le conduce a sus predicciones.

En la cena te han proporcionado un vaso con agua, lo sostienes en el aire por unos minutos, porque estas muy concentrado pensando en un tipo de intenciones que no habías sopesado. Las intenciones complejas tienen entre sus condiciones de satisfacción al movimiento y los eventos subsecuentes. (puente) Depende de las capacidades del agente el que una acción sea básica o no. Entonces, existe el inconveniente para Multivac de que una acción no sea peligrosa por sus primeros resultados, pero que el desenlace sea indeseable y todo depende de la habilidad del agente. Todo esto es parte de lo que hemos denominado como el efecto acordeón. Y del agente depende si tiene el talento para crear estrategias mejores que confundan a Multivac. Tan grande como sea el conocimiento por parte del agente del futuro modificado causalmente por ciertas de sus acciones, es el tamaño del acordeón.17

Por tanto, es pertinente para Multivac que en el rastreo continuo de intenciones previas exista un criterio de forma para determinar si la intención que está registrando es compleja o no; si existe hasta los limites del acordeón una consecuencia indeseable. Pero crees que no es suficiente porque existe la posibilidad de que un sujeto sea tan conciente de las características del operar de Multivac que genere una intención previa en el instante en que Multivac a registrado la última y produzca una donde sus condiciones de satisfacción sean, por ejemplo, el robo de la casa de un amigo soltero y solitario, cuando los agentes de correcciones lo han capturado por tener una intención previa peligrosa. Se debe tramar una estrategia para generar en ese amigo una intención previa que de la alarma a Multivac. Pero se debe olvidar ésta intención previa para que Multivac no la registre y aún así continuar con el plan. Crees que la mejor forma es escribir en un cuaderno de apuntes lo que corresponde hacer, con la clara indicación de que no importa las acciones que se deban realizar, pues las razones existieron en un momento dado y por conveniencia han desaparecido. Ese personaje, supones, debe dialogar con su vecino de tal manera que él genere la idea de matarlo. Cuando lo logre y Multivac rastree las intenciones previas, será capturado. La casa del amigo quedará sola. Luego, se debe actuar sin que se produzca una intención previa que tenga como satisfacción el robo de la casa de tu amigo. Cada que Multivac registre las intenciones de ese sujeto, no entenderá que lo que está haciendo es un robo, ni siquiera él mismo agente, porque solo opera con intenciones en la acción, que son desconocidas para Multivac y el agente. Hay que recordar que Searle explica que las intenciones en la acción son iguales a la experiencia de actuar, pero las segundas son percibidas y las primeras no; el papel de las experiencias es el de tener un modo de ajuste con el mundo, que es de donde sabemos que se dio efectivamente el movimiento. No hay en las experiencias algo como un plan, el plan solamente está en la intención previa. Entonces tienes el crimen perfecto. Suspiras y sientes una cierta alegría. Piensas que has encontrado una forma de engañar a Multivac. Que de todas maneras se es libre en las grietas entre sondeos de Multivac.

Pasas la noche en vela, estas preocupado por los cargos por los cuales te trajeron. En la mañana unos hombres de traje gris te llevan cordialmente a una sala sobriamente iluminada. Adentro, un hombre con un rostro moreno y respetable espera con un cuaderno sobre la mesa. Te sientas frente a él y escuchas como salen del cuarto los otros personajes. El hombre te mira a los ojos. Tú desvías la mirada y la posas sobre el cuaderno que descansa en la mesa.

17 Ver Searle, Intencionalidad, p.112.

 

Inmediatamente un temblor estremece todo tu cuerpo, reconoces el cuaderno, es tuyo. Recuerdas que hay un listado de órdenes que te impelen a actuar de cierta manera, sólo hay una razón: que hubo una razón en el pasado y por conveniencia ha sido olvidada.

Golpeas la mesa, estas enojado. Te das cuenta que ese personaje imaginario de la libretita eres tú. No entiendes cómo Multivac te descubrió, miras con rabia la serena cara del hombre que está frente a ti. Él se dirige a ti sin temores, con una jovialidad poco usual en los trabajadores estatales. -Sabes perfectamente porqué has venido a este lugar, dice él y continua, eres uno de los contribuyentes que hacen posible a Multivac, por tanto tienes el derecho de saber lo que quieras de lo que ha ocurrido. Esperas un segundo en silencio, miras las paredes desnudas de la sala. No sabes qué preguntar. El sujeto se presenta, es uno de los coordinadores de área de correcciones. Él toma la palabra. Te explica que los razonamientos que has tenido sobre el conductismo de Skinner y sobre la propuesta de Searle son correctos, pero están inconclusos. La propuesta de Searle aún le plantea nuevos problemas a Multivac. Según Searle existe una brecha causal psicológica entre las deliberaciones donde intervienen creencias y deseos y la intención previa, otra, entre la intención previa y el inicio de la acción, y finalmente, entre el comienzo de la acción y su término.18 Es de destacar que las brechas se dan en la intencionalidad conciente. Con ello se plantea un interrogante sobre la existencia de la brecha a un nivel empírico. Más adelante se aborda tal interrogante. Searle justifica la existencia de las brechas con el hecho, en el primer caso, de que siempre para el agente no existe una determinación causal de las deliberaciones con la aparición de la intención previa. El agente determina cuales de los elementos de la deliberación son relevantes para tomar una decisión y obrar. Es el agente quien decide cuales de las creencias deseos, sensaciones, etc., forma la intención previa. No ocurre, como en una receta de cocina, que tres determinados deseos mas dos creencias tales y una sensación cualquiera, generen necesariamente cierta intención previa. En términos de Searle,

Hay distintas causas operando sobre mí, pero sólo una de ellas es realmente efectiva y selecciono la que será efectiva. Esto es, por lo que respecta a la conciencia de mis propias acciones, mis diversas creencias y deseos no causan que me comporte de una manera particular. Más bien, selecciono aquel deseo de acuerdo con el cual actúo. Decido dicho sea brevemente, cuál de las múltiples causas será efectiva.19

De igual manera no hay nada en la intención previa que conlleve necesariamente a que se inicie la acción. Podemos planear lo que queramos, pero también logramos dejar todas esas intenciones insatisfechas. Y tenemos en nuestro haber miles de acciones que cortamos en el momento que nos parezca. Existe, según Searle, un total albedrío de un agente, bajo condiciones normales. “[…] el sentido de la libertad en la acción voluntarias un sentido en el que las causas de la acción, aunque efectivas y reales, son insuficientes para determinar que la acción ocurra.”20 Y esa idea se cumple en agente si no está siendo presionado y coartado. Ningún agente puede tranquilamente esperar que los deseos y creencias lo lleven por un río de acciones determinadas. Es obvio, para todos nosotros, que hay que tomar decisiones en todo momento, incluso cuando ya estamos haciendo algo. Ni nosotros mismos y nuestras disposiciones iniciales pueden cuartarnos de tomar decisiones contrarias después y formar nuevas intenciones o frenar acciones.

El sujeto frente a ti, te sonríe, espera un segundo y te dice que ahora sí estas totalmente confundido. Te cuenta como el fenómeno de la brecha se relaciona con el fenómeno de la conciencia. Que la conciencia es real, incluso para el conductismo.21 Y no existe un fenómeno colectivo de la conciencia, pues es totalmente subjetiva.22 Según Searle existe libertad a ese nivel.23 

 18 Ver Searle, Razones para actuar, p. 84

19 Ver Searle, Razones para actuar, p. 87. (Las cursivas son del original)

20 Ver Searle, Razones para actuar, p. 90.

21 Ver Skinner, Más allá de la libertad y la dignidad, p. 183.

22 En el film de Alex Proyas, Dark City, se presenta la extravagante posibilidad de que exista una sociedad con una conciencia común. Los Strangers son los representantes de esa sociedad. Su debilidad es que con la muerte de uno de sus miembros se pierde parte de la conciencia colectiva.

23 Ver Searle, Rationality in action.

 

Pero a nivel cerebral, no hay un correlato de la brecha. Porque si existiera a ese nivel, implicaría la idea de que no hay estados causales suficientes que determinen otros estados. En la física no hay tal anomalía. Un ejemplo sobre un caso simple de reacción refleja donde no tenemos una acción pero si una conducta simple, en términos de la neurofisiología puede dar luces sobre este punto. Cuando vemos algo, lo que ocurre en nuestro cerebro es que “módulos separados en la corteza visual descomponen la imagen en color, forma y orientación. El resultado se envía a áreas especializadas que analizan los componentes e interpretan una mayor amplitud de aspectos de la imagen.”24 Cuando vemos, algo amenazador, digamos una araña, lo que ocurre es:

¿Qué ocurre? En la corteza visual y corteza temporal: la imagen de la araña viaja de la retina hasta la corteza visual, donde se produce un mapa de la imagen. Los componentes de la imagen –color forma, orientación- son separados y después procesados a lo largo del lóbulo temporal, donde se genera la forma del objeto.

¿Dónde ocurre? En el campo visual frontal y la corteza parietal: el campo visual frontal rastrea la posición de la araña, dirigiendo a los ojos. La corteza parietal también recibe estímulos desde la corteza visual y proporciona información de la posición del animal Esta retroalimentación será utilizada para planear una acción en relación con la araña.

[¿Qué cosa es?]En el hipocampo: el hipocampo consolida los recuerdos de largo plazo y contenidos emocionales cruciales para tomar decisiones. Como el servidor de una red, integra información visual proveniente de la corteza visual con estímulos de otros sentidos y recuerdos almacenados, lo que resulta en un reconocimiento total de la araña.

[¿Qué hago?] Amígdala: la amígdala recibe una primera impresión cruda de la araña, antes de que las áreas visuales confirmen su identidad. Esta percepción produce una reacción inicial de temor. Fracciones de segundo después, la corteza visual, la temporal y el hipocampo envían información precisa sobre la araña confirmando la reacción.25

24 Ver Shreeve, La mente es lo que el cerebro crea, p. 14.

25 Ver Shreeve, La mente es lo que el cerebro crea, p. 15. 

No entiendes para qué él te dijo tanta baraúnda científica. Parece que tenía intenciones de mostrar sus conocimientos neurofisiológicos. Pero al meditar un segundo, piensas que de pronto vía la neurofisiología Multivac se da cuenta del actuar humano. Como no existe alguna brecha causal entre los estados anteriores del cerebro con los consecuentes, debe ser que existe un rastreo constante de esos impulsos por parte de Multivac. Es claro que por lo dicho, el impulso que genera procesos independientes de descomposición y composición de las imágenes es independiente de lo que yo efectivamente quiero que ocurra. No hay un elemento intencional en los procesos cerebrales. Todo ocurre mecánicamente. No hay una forma de control intencional en esos procesos. Pero tu mente está suficientemente despierta como para caer nuevamente en meditaciones incompletas. Planteas una condición que consideras fundamental para que Multivac haga predicciones vía un conocimiento de los procesos cerebrales. Sí y solo sí los procesos cerebrales tienen un correlato con los procesos mentales, es posible que Multivac prediga la conducta humana. Esto debido a la idea de que la conciencia, como te lo confirmó el director de área, es real y por real entiendes que juega un papel fundamental en el actuar humano. Y no ves en la explicación científica algo que llamemos intención en la acción, conducta simple, intención previa, etc. Hay solamente un aparataje eléctrico, increíblemente sofisticado, donde es imposible encontrar las creencias los deseos y las intenciones. Y la brecha psicológica, demuestra que a ese nivel, el de la conciencia, existe la libertad. Te parece obvio que es en ese nivel donde viven todos los seres humanos. Estas satisfecho con tu razonamiento.

El director de área ve una pantalla tras de ti y te dice que has mejorado en tus reflexiones. Que obviamente sus palabras han reforzado positivamente la conducta de ponerle trabas a los razonamientos aparentemente bien sustentados. Es un condicionamiento operante, porque él te está felicitando, y de ésta manera aparecerá nuevamente esa conducta. En medio de las palabras del directo ya sientes pasar algo por tu columna. ¡Multivac se soporta sobre el conductismo!

Continúa el director diciendo que los problemas que le has encontrado a Multivac son los problemas que ya presenta Skinner en el análisis del hombre autónomo. La mente como lo neurofisiológico, resultan inaprovechables para el análisis útil en la predicción de conductas humanas. Pues la primera tiene, entre otras dificultades, la característica de darse en un nivel meramente subjetivo, bajo descripciones que tiene que ver con cosas que no tienen un relato empírico, sino meramente lingüístico. Como las creencias, deseos e intenciones. Searle ya lo señalaba y el mismo Skinner.26

Las conductas están en un nivel externo. Evaluadas correctamente con respecto a los ambientes, dan la caracterización adecuada de los reforzadores y las posibles conductas operantes. Las abstracciones que has hecho en tu mente desde niño y de las cuales te sentías orgulloso hace un rato, son fruto de la obra y gracia de contingencias verbales. Las abstracciones son la consecuencia de un género particular de ambiente y no de una facultad cognitiva.27

Toda la meditación y reflexiones concientes que crees dan una característica peculiar a tu acción son parte de las ficciones de la idea de la mente. Porque, “El grado de conciencia que el hombre debería poseer depende de la importancia que la auto-observación tenga de cara a la conducta eficaz. El propio conocimiento es valioso sólo en la medida en que ayuda a afrontar las contingencias bajo las cuales ese auto-conocimiento ha surgido.”28 Por tanto, debes estar agradecido por haber hecho que la autoconciencia emergiera en ti, porque era relevante para el estado de cosas que vivías. Fuimos reforzadores de lo que llamas la auto-observación.

Finalmente dice el director, la gracia del conductismo es que no toma a los estímulos ambientales como la causa de la respuesta del agente, gracias a que no se plantean reglas que indiquen los estímulos que producirán tal conducta. Se toma la conducta humana como un fenómeno que es causado por tantos factores dispares que lo que se hace es restringir las diversas posibilidades de conducta del agente, tomando en cuenta el papel selectivo del ambiente. Siempre se tienen principios básicos que tácitamente el agente toma como ineludibles. Entre estos está la supervivencia, la reproducción y la protección de los más queridos. El papel de nosotros es el de reforzar, positiva o negativamente, unas conductas. El mundo cerebral y mental son para el conductismo oscuros, en el sentido de que sus mecanismos son inalcanzables y poco dados a una experimentación con objetivos conductuales. El cerebro es para el conductismo, una caja negra. Pero esa caja debe ser parecida a una función matemática que transforma unos valores en otros. ¿Cuáles son sus pasos? No importa.

 

Te dejan salir luego de darte una bebida achocolatada que te subirá el ánimo.

 

26 Ver Skinner, Más allá de la libertad y la dignidad, p. 181. y Searle. Intencionalidad, p. 98.

27 Ver Skinner, Más allá de la libertad y la dignidad, p. 181.

28 Skinner, Más allá de la libertad y la dignidad, p. 185.

 

Bibliografía

Asimov, Isaac. “Multivac”. En Relatos de ciencia ficción, Antología. Traducción de Editorial Bruguera. Bogotá: Ministerio de Educación Nacional, 1973.

 Searle, John. Intencionalidad. Madrid: Tecnos, 1992.

Searle, John. “El fenómeno de la brecha: del tiempo y del yo”. En Razones para actuar. Barcelona: Nobel, 2000.

Searle, John. “Consciousness, free action, and the brain”. En Rationality in action. Massachussets: MIT Press, 2001.

 Skinner, Burrhus F. Más allá de la libertad y la dignidad. Traducido por Juan José Coy. Barcelona: Salvat, 1987.

Shreeve, James. “La mente es lo que el cerebro crea”. En Revista National Geographic. Marzo de 2005. Versión en español.

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